Si pudiera pedirte aunque sólo fuera una cosa,
o pudiera llevarte aunque sólo fuera a un lugar...
no dudaría de llevarte al cielo,
rompiendo las normas, saltando en la cama
imaginándonos que detrás de lo nuestro no hay nada.
Empezaré diciendote, con sorna y con rabia:
¡pero que guapa que es esta muchacha!
Otras veces me callo y te miro desde la ventana,
radian tus dientes cada vez que nos hablas.
Fetiche mío, el que tengo contigo,
amiga que no sé ya cómo lo digo.
Viviré sabiendo que somos dos gotas de distintas aguas;
observándote en silencio y cuidando tus palabras.
Rastreando cualquier indicio de tristeza que haya en ti.
Y si no es suficiente, si aun así triste te sientes...
invocaré risas y clamores, te abstraeré de todo...
siempre que tú me lo permitas.
Escribiré tu historia siempre que tenga tinta,
labraré tu sonrisa hoy, mañana y siempre.
