Entonces me preguntas ¿Qué es el amor?
Lamentablemente no sé que responderte.
Amor es todo y a la vez no es nada,
mirarse a la cara, sonreír, gritar...
O tal vez el amor sea dejarse llevar, sentirse bien...
Ridículo, ¿no crees?
Estúpido, quizás.
Soñadores que sueñan con el amor y que aun así
testarudos, rudos de pensamiento y palabra
obvian lo visto y ciegan lo ciego.
Cuando al tiempo yo le dé tiempo.
Amor de pobres, amor de ricos, simplemente amor...
redunda en lo redundante,
entrevee lo invisible,
lubrica los corazones de una capa impermeable.
Hoy sentirás amor, y será maravilloso
irradiarás pasión y te pondrás celoso.
Entonces amigo mío, ¿es el amor goloso?
Lo sería si no doliera,
O quizás si tuviera cura.
Ya sabes que del amor ni el olvido te libra.
Sabes que de la pasión no hay cadena ni siquiera mapa.
En el amor y en la guerra todo vale
¡no te confundas que no son iguales!
Tiránico, apocalíptico, el amor cae en desastre.
Invencible... sí, algunos dicen que es invencible...
Ríome yo de semejante barbaridad.
Que como yo tú sabes que no puede ser verdad.
Una poción que todo lo pueda,
en la que no exista traba, obstáculo o frontera.
En la que nada ni nadie pueda romperla...
Si algo así de verdad existiera...
¡Tirito sólo de pensarlo!
Amor... ¡tan difícil calificarlo!
Caliente en invierno,
afrodisíaco de verano.
Lentamente se va acabando,
inmenso, ardiente, loco y mundano.
¿Entonces es el amor lo que todos soñamos?
Nadie sabe si es solo un sueño,
trato aún de comprenderlo:
El amor es tocar el hielo y sentir que está caliente.
"El amor es tocar el hielo y sentir que está caliente"
miércoles, 5 de octubre de 2011
Cuenta la historia de una joven cenicienta,
de manos sombrías y de cara perfecta.
En la noche oscura salía traviesa,
esta es la historia de la chica y su bestia.
Como otra cualquiera sus labores ejercía,
siempre todo en perfecta armonía.
Sin prisa y sin pausa como cada día
la chica, maestra, algo nuevo adquiría.
Cansada a veces llegaba a casa,
pero no importaba ¡había plancha!Día tras día la misma historia,
nadie sabía cómo alcanzar tanta gloria.
Y es que duro ella trabajaba,
para ser perfecta y no deber nada.
De las sombras oscuras siempre emergía,
nadie sabía la cuantía de tanta valía.
Pero pobre princesa de tan triste cuento,
de manos sombrías de rosto hambriento.
De corazón vacío, de sonrisa rota.
¡Pobre muchacha tan cabezota!
Y contra muros ella luchaba,
contra dragones, princesas y cuentos de hadas.
Y contra críticas ella navegaba,
en un mar de duda, olvido y desgana.
El orgullo su capa, el conocimiento su espada,
valíase de ellas para contrarrestar estocadas.
De gente corriente, de envidias y damas,
¡Tanta gente que a basto no daba!
Pinchábanle los sueños, quitábanle las ganas,
arrancábanle los ojos, llenándole de llagas.
Destrozando ilusiones, marcando palabras,
extirpando recuerdos y sustrayendo miradas.
Así es como tan gentil dama,
de mirada pura y de voraz alma,
convirtiose en recuerdo de pocas alhajas,
su bestia interina, tardía alfloraba.
El deshonor manchó sus manos,
la mentira le tejió un manto.
Las lágrimas cosieron su cara,
mientras que la envidia su mente borraba.
De donde hizo el bien, le falló la gracia,
de donde deshizo el mal, se acunó en sustancia.
De donde nació la flor, ella plantó una ortiga.
De donde nace el sol... ella borró el nuevo día.
Impasible tú, inalcanzable yo, desfeliz ella.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

