"El amor es tocar el hielo y sentir que está caliente"

jueves, 12 de abril de 2012

Verso vacío



De su puño nació un verso,
arraigado y con temor.
En una triste mañana
con lluvias y sin sol.
En su dolor se contemplaba el miedo,
a un nuevo verso vacío.
A una historia sin retazos,
a una palabra sin voz.
Peleada con las letras,
con el relato y el teatro.
Peleada con el papel,
con la tinta y el corrector.
Por el miedo a equivocarse,
a escribir cada vez peor.
Apagaba aún más sus versos,
los volcaba en desilusión.
Y aun con el mejor soneto,
no se sentía mejor.
Se refugiaba en Quevedo,
en Góngora, en su profesor. 

lunes, 26 de marzo de 2012

Escritor



















Escritor aquel que escribe,
no importa si es joven o viejo.
Escritor aquel que escribe,
no importa si es malo o bueno.
Escritor aquel que intenta,
con papel, tinta y sentimientos.
Escritor aquel que inventa,
historias, relatos o cuentos.
Escritor el viejo taimado
y el joven inexperto.
Escritor la niña guapa,
la fea y el horrendo.
Escritor quien con la pluma
forja su propio atuendo.
Escritor quien con el verso
teje su propio argumento.
Escritor el inseguro, el valiente
y el calmado.
Escritor el periodista,
el bombero y el abogado.
Escritor aquel que escribe,
que ha escrito o que lo finge.
Escritor el que memora,
ya sea a la música o a la historia.
Escritor quien no abandona,
por un fracaso o por un premio.
Escritor quien con la magia,
de la frase o del verso,
escritor quien con la fuerza
de un texto o un argumento...
escribir, sigue escribiendo.

Me divorcio del papel

Me divorcio del papel,
por cobarde.
Me divorcio, por miedo al
fracaso.
Me divorcio del papel, porque éste
ha roto mis ilusiones.
Porque ha jugado conmigo,
con el pan de mis futuros hijos...
Por dolor y por orgullo,
por sonreírme a la cara
y apuñalarme a la espalda.
Por apisonarme los sueños que,
él me había construido.
Por no transmitir mis versos,
tal y como yo los escribo.
Me divorcio del papel
para no hacerme más daño.
Porque de escribir, a escribir bien
hay demasiados escaños.

miércoles, 21 de marzo de 2012

 
No hay nada que acongojone más
que sostener un papel en blanco. 
No hay nada que frustre más que dejar
los versos vacíos, vacíos de algo. 
No hay nada que, duela más, 
que quedarse muda frente al papel. 

Y es que el papel soberbio, 
siempre con su mirada aislante 
intenta intimidarte. 
Es por ello que la pluma 
mediadora y tranquilizante, 
ayuda a sortear el angustioso camino 
que nos lleva al papel escrito. 

Papel duro, papel salvaje 
que no quiere ser domado,
papel que no quiere ser utilizado.

Debe ser duro, ser siempre
noticiero de tantos sentimientos. 
Debe ser duro ser el
último adiós de un muerto.
Ser una carta de amor
que se lo llevó el viento.


Será por eso que el papel, 
ya no quiere ser escrito.
Será por eso que al papel,
ya no le quedan amigos.



sábado, 7 de enero de 2012

Me miras, te miro y no sé
si acercarme.
Si pudiera desnudar tu pensamiento
y lograr entenderte.

Y te vas, y me ausento,
de tanta gente.
Y aunque sigo aquí
un lado se ha ido contigo.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Entonces me preguntas ¿Qué es el amor?
Lamentablemente no sé que responderte.
Amor es todo y a la vez no es nada,
mirarse a la cara, sonreír, gritar...
O tal vez el amor sea dejarse llevar, sentirse bien...
Ridículo, ¿no crees?
Estúpido, quizás.
Soñadores que sueñan con el amor y que aun así
testarudos, rudos de pensamiento y palabra
obvian lo visto y ciegan lo ciego.
Cuando al tiempo yo le dé tiempo.
Amor de pobres, amor de ricos, simplemente amor...
redunda en lo redundante,
entrevee lo invisible,
lubrica los corazones de una capa impermeable.
Hoy sentirás amor, y será maravilloso
irradiarás pasión y te pondrás celoso.
Entonces amigo mío, ¿es el amor goloso?
Lo sería si no doliera,
O quizás si tuviera cura.
Ya sabes que del amor ni el olvido te libra.
Sabes que de la pasión no hay cadena ni siquiera mapa.
En el amor y en la guerra todo vale
¡no te confundas que no son iguales!
Tiránico, apocalíptico, el amor cae en desastre.
Invencible... sí, algunos dicen que es invencible...
Ríome yo de semejante barbaridad.
Que como yo tú sabes que no puede ser verdad.
Una poción que todo lo pueda,
en la que no exista traba, obstáculo o frontera.
En la que nada ni nadie pueda romperla...
Si algo así de verdad existiera...
¡Tirito sólo de pensarlo!
Amor... ¡tan difícil calificarlo!
Caliente en invierno,
afrodisíaco de verano.
Lentamente se va acabando,
inmenso, ardiente, loco y mundano.
¿Entonces es el amor lo que todos soñamos?
Nadie sabe si es solo un sueño,
trato aún de comprenderlo:
El amor es tocar el hielo y sentir que está caliente.

Cuenta la historia de una joven cenicienta,
de manos sombrías y de cara perfecta.
En la noche oscura salía traviesa,
esta es la historia de la chica y su bestia.

Como otra cualquiera sus labores ejercía,
siempre todo en perfecta armonía.
Sin prisa y sin pausa como cada día
la chica, maestra, algo nuevo adquiría.

Cansada a veces llegaba a casa,
pero no importaba ¡había plancha!
Día tras día la misma historia,
nadie sabía cómo alcanzar tanta gloria.

Y es que duro ella trabajaba,
para ser perfecta y no deber nada.
De las sombras oscuras siempre emergía,
nadie sabía la cuantía de tanta valía.

Pero pobre princesa de tan triste cuento,
de manos sombrías de rosto hambriento.
De corazón vacío, de sonrisa rota.
¡Pobre muchacha tan cabezota!

Y contra muros ella luchaba,
contra dragones, princesas y cuentos de hadas.
Y contra críticas ella navegaba,
en un mar de duda, olvido y desgana.

El orgullo su capa, el conocimiento su espada,
valíase de ellas para contrarrestar estocadas.
De gente corriente, de envidias y damas,
¡Tanta gente que a basto no daba!

Pinchábanle los sueños, quitábanle las ganas,
arrancábanle los ojos, llenándole de llagas.
Destrozando ilusiones, marcando palabras,
extirpando recuerdos y sustrayendo miradas.

Así es como tan gentil dama,
de mirada pura y de voraz alma,
convirtiose en recuerdo de pocas alhajas,
su bestia interina, tardía alfloraba.

El deshonor manchó sus manos,
la mentira le tejió un manto.
Las lágrimas cosieron su cara,
mientras que la envidia su mente borraba.

De donde hizo el bien, le falló la gracia,
de donde deshizo el mal, se acunó en sustancia.
De donde nació la flor, ella plantó una ortiga.
De donde nace el sol... ella borró el nuevo día.

Impasible tú, inalcanzable yo, desfeliz ella.

jueves, 30 de junio de 2011

Sustraemos palabras que una vez al viento le robamos,
medimos metros que ya estaban medidos.
Cortamos los cortes que en nuestra piel, se acentuaban.
Y suplicamos con súplicas que nos dejaran ser feliz, felices.

Y aun así, de tu cara borraron una sonrisa,
de mi corazón, arrancaron un te quiero,
de mis ojos, robaron mi mirada,
y de tus manos... ¿qué se perdió en ellas?

Y paseando paseos, que rara vez son paseables.
Y cantando canciones, que no estaban muy afinadas.
Y leyendo libros, que aún no habían sido leídos...

Así le robamos palabras al viento, que una vez,
ya le habíamos sustraído.

domingo, 26 de junio de 2011

Hace tiempo que oí algo de un acorde perdido,
un acorde que, tocaste hace mucho tiempo.
Pero sé que en realidad la música no te importa.
¿Verdad?

Era algo así como en la cuarta o en la quinta,
los pequeños descendían y los mayores subían...
El estúpido rey compuso un Hallelujah.

Sé que tu fe fue fuerte, pero necesitabas una prueba.
Y la viste bañarse en la orilla...
su belleza y la luz de la luna te superaron.

Y te ató a una silla de cocina, 
rompió tu trono y te cortó el pelo...
y de tus labios dibujó un Hallelujah.

Oh Cielo, he estado antes aquí,
he visto esta habitación y he caminado por este suelo.
Ya sabes que yo solía vivir solo antes de conocerte.

Y he visto tu bandera en el mármol blanco,
y el amor no es una victoria de un partido.
Es un frío y roto Hallelujah,

Y bueno hace tiempo que me lo hiciste saber,
qué es lo que verdaderamente estaba pasando entre los dos.
Pero nunca me lo mostraste, ¿no es así?

Y recuerda cuando me mudé contigo 
cuando el abismo se mudó también,
y cada respiro nuestro dibujaba un Hallelujah. 

Y bueno, quizá haya un Dios sobre nosotros,
pero todo lo que he aprendido del amor
fue como herir a alguien, quien te desdibujó.

Y no es un llanto que oigas de noche,
no es alguien que vea la luz,
Es un frío y roto Hallelujah.

Hallelujah, Oh Hallelujah, Halleluujah. 

lunes, 20 de junio de 2011

La vida está llena de vueltas, de arribas y de abajos.  La vida, tiene muchas caras y muchos caminos. He caminado mucho tiempo, siempre por el mismo sendero. Me encontraba cada dos por tres en una encrucijada y aun así seguía recto. Porque aquel, porque yo… no sé bien por qué tomaba ese camino. Los años te acostumbran a tomar decisiones sin pensar, sin mirar. Nunca he sido una mujer divertida, sabes que nunca lo seré. Pero en este camino, contigo, me he reído mucho y lo hemos pasado muy bien. Una vez más estoy en el mismo cruce. Ahora ya no estoy segura de qué sendero tomar. No voy a recriminarte que nuestra relación no lleva a nada, claro que nos lleva. Nos lleva a una eternidad juntos. Es precioso. Aunque ya sabes de sobra, que yo no soy así. Tampoco es que no te haya dado lo que te merecías, creo haber sido suficiente para ti. No me eches de menos. 
Besos.

¿Nunca te has preguntado, qué ocurriría si la Bella no se hubiera enamorado de la Bestia? ¿Si no lo hubiera salvado a tiempo? ¿Por qué Pocahontas eligió quedarse en Londres con John Rolfe en lugar de irse a recorrer el mundo con John Smith? No es que estuvieran destinadas a ello, sólo decidieron tomar ese camino. Yo no soy precisamente quién para hablar de bifurcaciones, se debe a que nunca en mi vida he dado un gran salto. No me gustan las normas, pero si no las cumplo me siento insegura. Esa inseguridad, ese miedo, me lleva a ser lineal en lo que a caminos se refiere.
Y entonces, en un momento de cruces, en un momento de barullos y agobios te conocí a ti. Eras diferente a todo lo demás. No eras guapo, ni alto, ni brillante. Tampoco tenías una fortuna ni eras arrollador con las mujeres. Hubieras jugado el papel del mejor amigo de cualquier chica, salvo el mío. Yo no necesitaba un mejor amigo, yo necesitaba algo, alguien que me empujara a hacer todo aquello que, rompiendo las normas, era lo que más quería. Dos lobos con piel de cordero. Camuflados entre aureolas de angelitos… 

Siendo quizá, una Bella que se fugó con Jacob.

Si tú me dices ven... encontraré otro camino.
Sabes, hoy el viento sopla un aire frío.
Es un aire demasiado frío para ser junio.
El sol, no me ha dado los buenos días como siempre.
Y la luna se reirá de mí esta noche.

Las calles estaban plagadas de gentes sin rostro,
y yo aún así pretendía encontrarte.

Pero sé que no te veré más.

Que tu piel no erizará la mía jamás,
que no volveré a perderme en tu abrazo.
Porque tus labios y los míos nunca volverán a ser uno.
Porque no compartiremos nada, quizás...

¡Qué duras son las palabras!
¡Qué duro es decir adiós!

Qué débil puede sonar un verso...
porque ya no tenga fuerzas para escribirte.

Verdaderamente, ya no tengo fuerzas para escribirte.


No es que te ame, es que me siento traicionada. 

Si el amor es tocar el hielo, y sentir que está caliente...
yo contigo pasé mucho frío.



lunes, 6 de junio de 2011

Sonríe


Si pudiera pedirte aunque sólo fuera una cosa,
o pudiera llevarte aunque sólo fuera a un lugar...
no dudaría de llevarte al cielo,
rompiendo las normas, saltando en la cama
imaginándonos que detrás de lo nuestro no hay nada.
Empezaré diciendote, con sorna y con rabia:
¡pero que guapa que es esta muchacha!
Otras veces me callo y te miro desde la ventana,
radian tus dientes cada vez que nos hablas.
Fetiche mío, el que tengo contigo,
amiga que no sé ya cómo lo digo.
Viviré sabiendo que somos dos gotas de distintas aguas;
observándote en silencio y cuidando tus palabras.
Rastreando cualquier indicio de tristeza que haya en ti.
Y si no es suficiente, si aun así triste te sientes...
invocaré risas y clamores, te abstraeré de todo...
siempre que tú me lo permitas.
Escribiré tu historia siempre que tenga tinta, 
labraré tu sonrisa hoy, mañana y siempre.

domingo, 5 de junio de 2011

El soneto del mar


cuando las olas rumian serenas
yo escucharé enseguida vuestro nombre.
Cuando la marea sube y se esconde
yo navegaré entre vuestras sirenas.

No me perderé en aquel oleaje,
que se formó en vuestra triste mirada.
Cuando el príncipe monta en su carruaje.
Cuando la princesa veloz embarca.

Porque su amor es como aquella oleada,
que veleros rompe y cruza embajadas.
Un amor tan grande y no tienen nada.

Un amor bañado en aquellas lágrimas,
que cayeron al mar sin decir nada;
Y así tiñeron el agua plateada.

Me estás agobiando

 No te acerques más que me estás agobiando.


Porque tu piel sobre mi piel abrasa,

que tus ojos en los míos estallan.
No te acerques más, me estás presionando.


No hables más, que me estás idiotizando.

Con tus besos y malicia villana,
tu palabra poética y embrujada.
No me hables más que me estás asfixiando.


Déjame pensar y marchar tranquila.

Pasear sin agobios de ningún tipo
y respirar sin tenerte que elegir.



Si me dejas encontraré salida

por esos pozos de mi fondo amigo
y darte así una respuesta por fin. 


Amiga

Estimada mejor amiga:
            Tú que has sido mi amiga constante, mi fiel conciencia y compañera de buenos ratos. Nosotras, que hemos crecido juntas, hemos llorado y hemos reído; pasado desgracias y atendido a bromas, Yo nunca fui perfecta, tú nunca fuiste la mejor amiga del mundo, pero aun así  lográbamos complementarnos mutuamente. Y no quisiste entender mis motivos, darme un espacio, dejarme respirar. Querías saberlo todo, conocer todos los porqués y no confiaste en mí. Y eso era lo más importante, lo único que a una amiga puede pedírsele.
            Y así, pediste el divorcio y te separaste de mí, la uña se desprendió de la carne; el pez payaso abandonó la anémona de mar. Y por más seria que fuera la situación, sólo pude reírme. Quizá pretendías que me retractara y te implorara perdón, perdón por ser quien soy y como soy, y eso es algo que no debe cambiarse.  Aunque las dos sabemos en realidad por lo que el pez payaso abandonó a la anémona de mar, ya que el tonto e inocente pececillo creía haber encontrado un lugar más seguro. ¡Qué estúpido pez, que cambió su hogar por unos cartones en la calle! Y sin dramatizar o exagerar, sin inmutarme a insultos y comentarios te he esperado pacientemente, deseando que todo fuera una absurda broma y que siguiera siendo como antes, porque, por más que lo podían ver mis ojos, mi corazón no quería creerlo, tú, mi mejor amiga, eras idiota, estúpida e inocente y no sabías distinguir un pequeño tiburón de una orca asesina. Pero en realidad, una parte de mí te conocía. Sabe que no tienes personalidad, ni criterio por ti misma, que, tal y como el resto, eres superficial e ingenua, que estás sobreprotegida por tu círculo y no tienes ni un atisbo de picardía, de insolencia y de atrevimiento, para poder vivir a salvo en un mundo como este, donde, las lagartas salen a cazar las presas más fáciles, y tú, mi buena amiga, eres un claro ejemplo.
            Aún recuerdo cuando con frases, risas y buen humor me decías que seríamos amigas por y para siempre, cuando me pedías que no te olvidara nunca… ¡¿Cómo iba a olvidarte?! Ti, que a mis espaldas has intentado herirme, aturdirme y derribarme, no puedo certificar que bajo la mala influencia de un Pepito Grillo envenenado por la envidia y el rencor, pero sí puedo asegurar que mi lealtad en ese sentido está sentenciada y asegurada. Puesto que yo no soy de golpes a la espalda, ya que son poco nobles y muy desleales, y que mi objetivo nunca has sido tú, sino tu mala conciencia. Así que buena amiga, sigue dependiendo de tu Pepito Grillo para pensar y decidir, sigue demostrando lo sucio que juega y sigue gritando a los cuatro vientos que tu vida le pertenece. Y así quizás los demás vean lo necia que eres, puede que, por compasión, intenten ayudarte y, que a ellos les hagas caso. Yo sólo pretendo recordarte que una amiga no es un estuche que puedas cambiar o comprar y que la personalidad no es un regalo que te pueda hacer tu conciencia. Buena suerte.   
Muy atentamente, tu ángel de la guarda. 

Como una ráfaga negra todo se apaga,
las nubes esponjosas no se divisan.
Tapando el sol divagan,
tronando en la noche avisan.
Una gota cae despacio,
por la hoja de un bellotero
y se pierde en el silencio
que a su alrededor se planta.
Otra gota aún más veloz que la anterior
se pierde en el murmullo de la gente
que inocente,
no se dan cuenta de lo que se avecina.
El primer rayo inunda la escena,
el segundo desemboca en clamor.
El cielo llora lágrimas de verbena
cada una aún más mayor que la anterior.
Y así el lago se inunda,
la ciudad se sumergió
agua, agua y más agua
es el fin, el adiós.

Llora


Si te duele el alma y el silencio explota,
llora.
Si no aguantas de pie y estás cansado,
llora.

Pero si estás cansado de llorar,
si quieres dejar de lamentar,
levántate.
Si decides empezar de nuevo,
si quieres volver a intentarlo,
ponte en pie.

Levántate, camina, cae y llora.
Llorar no es de cobarde,
levantarse no es de valientes.
Si tú caes otros caen,
si tú te levantas otros se levantarán contigo.

Libertad


Quítate ese vestido que te tapa;
porque con él sólo eres una muñeca más.
Deshazte de los recuerdos que te taladran
y sin ellos podrás seguir adelante.

Caeremos en un mundo monótono,
aburrido, superfluo...

Y entonces nos daremos cuenta de cuán estúpido 
es el ser humano,
de cuánto amor carece y de cuánto egoismo rebosa.

Quítate toda la ropa y acércate a mí.
Abre tus brazos para rodear los míos,
olvida tu placer para concebir el mío...

Respira, entrecortadamente.
Aisla, tus pensamientos.

Y concéntrate en quererme, en amarme.
¿No te sientes mejor?

Ahora eres libre.

Libre de tu ropa, de tus costumbres,
de tu monotonía, de tus creencias...

Eres libre del miedo de amar y 
de no ser amado.

Protégeme


Protégeme del mal de este mundo,
abrázame y tómame de la mano en la calle.
Por favor, cuida del aire que respiro,
no dejes que se me pueda acercar nadie.

Protégeme del sonido de los coches circulando,
del canto de los pájaros en el parque.
Protégeme de los juegos artesanos
y de aquellos que según tú sorben mi mente.

Guárdame en una urna de cristal,
y ábrela cuando sea adulto,
pero para entonces seguiré teniendo miedo,
así que enciérrame de nuevo.

No me dejes salir de casa, 
ni acercarme a los bordes o esquinas.
No me dejes mirar la plancha
o agarrarme a la cortina.

No me dejes ser una niña que juega y ríe
porque podría hacerme daño.

Protégeme
porque soy un ser humano.

Por Amor



Las gotas descendiendo por su piel lentamente,
el murmullo que por grito salía de su voz.
No pude abrir los ojos a tiempo para salir indemne,
tuve que escuchar cómo se apagaba su corazón.
Cómo dejaba de latir y cómo de latir dejaba yo.
Arraigados los ojos estaban de su cara,
sustraídos los llantos de su pulmón.
Mortecino, cansado y herido es como se encontraba
después de toda aquella quemazón.
Y mientras yo, impasible compañera del amor.
Y mientras él, merecedor portador de aquel dolor.
Mis piernas hace tanto que no se movían
que hormigueaban indecisas de echar a correr.
Mis ojos cerrados entreveían
a mis manos bajo su garganta perecer.
Y una voz que nos incitaba a ambos a aquel crimen cometer.
Yo por él y él soñando que nunca la vida le quité.
Y lentamente, sin prisas nos dejamos caer.
Que yo a él le había hecho daño
¿y qué daño me había hecho él?
Las gotas descendiendo por mi piel lentamente,
un murmullo por grito que salía de mi voz.
No pudo abrir los ojos para salir indemne…
no pude dejar que se parara su corazón.
Que por mí ella había hecho suficiente
¿qué había hecho por ella yo?

Y en silencio, silencio, en el suelo inerte
al fin yacimos los dos.

miércoles, 30 de septiembre de 2009



27 Agosto
Querido diario:
He decidido que a partir de ahora las cosas cambiarán. No sé exactamente cómo llegó a ocurrir, sólo sé que mi vida dio un giro 180 grados al conocerle.
Susan y Ted no parecen comprender la situación, desde el primer momento en el que leí una de sus páginas un ardor subliminal, un velo invisible me atrapó de lleno. No quiero dejarlos de lado ni mucho menos pero es automático, incontrolable.
Necesito verle, conocerle en persona.


Ángela Smith no era una chica normal de instituto, de hecho destacaba bastante entre sus compañeras de clase, ella no era alta como las otras chicas, ni siquiera tenía la piel morena como el resto de las chicas del sur de Inglaterra, o como las muchachas de intercambio que asistían a su internado, pero sus ojos eran profundos y grises, de un gris perla muy peculiar y su cabello tenía un tono dorado cobrizo típico de las muchachas irlandesas. No obstante destacaba por su peculiar actitud y sus extravagantes atuendos. Aunque en el internado había un uniforme obligatorio en las horas libre no era necesario vestirlo, y, entonces era donde la fama de Ángela más aumentaba.
Solía calzar medias de colores chillones y cada pierna una de distinto diseño a la otra, también solía vestir minifaldas muy cortas o pantalones muy rotos y camisetas enormes o de siluetas extrañas y colores dañinos para la vista; por no hablar de sus botines con tela de cuadros de ajedrez que solo se quitaba para dormir o asistir a clase.
Pero si había algo que destacar por encima de todo de Ángela era su temperamento y su actitud con los demás. De carácter alegre normalmente, nerviosa y efusiva pero con un gran genio si la contradecían o se burlaban de ella. Solía aborrecer las conversaciones con otras chicas a no ser que se tratara de su amiga Susan que aunque estaba dos cursos por encima de ella se entendían perfectamente. Ángela solía decir que su amiga Susan era de las pocas chicas del internado, por no decir la única junto a ella misma que comprendía la estupidez del resto de chicas al probar un nuevo cosmético o conocer a un chico nuevo. A ella le gustaba más jugar al baloncesto con los chicos de su curso o ir a cazar ranas al estanque junto a los mayores, así es como conoció a Ted, en la sala de castigos por haber cogido una rana e introducirla en el almuerzo de Elisabeth Bottom a la cual le había declarado la guerra en el jardín de infancia. El motivo de esto fue que Elisabeth le robara el asiento junto a la ventana, que era el sitio favorito de Ángela para ver a los otros niños jugar a la pelota.
Esa semana habían colocado una sección nueva en el periódico del internado, una sección dedicada a literatura. Se encontraba justo antes de las páginas deportivas por lo que Ángela en su intento de ver cómo habían quedado los Tiger en el torneo escolar tropezó con dicha sección y leyó un fragmento que al parecer había escrito un alumno del centro bajo el seudónimo de J.R. Aquella fue la primera vez que Ángela leyó algo que no estaba en un libro de texto. La historia la sobrecogió y la cautivó de tal manera que tuvo que sentarse para poder continuar leyendo. Cada una de las frases de aquel relato se clavaba en Ángela como si fuesen cuchillos. Extrañamente se sentía identificada con el personaje, con las situaciones y con su vida y justo cuando llegaba a la mejor parte la historia se cortó y Ángela despertó de aquel estado de trance en el que había leído dicha historia.
El autor sólo se identificaba con unas breves líneas:
“Sólo escribo esta historia con el deseo de que la persona a la que busco me encuentre, para que, el dueño de esta historia sea quien la cuente y no yo.”
Aquellas palabras dejaron a Ángela mucho más atónita de lo que ya lo estaba.

martes, 2 de junio de 2009

Música


¿Qué es la música? Es un sonido, ¿y qué es un sonido, qué lo diferencia de un ruido? Nunca tenemos claros esos conceptos, ¡un ruido es un ruido! y poco más.

Te has convertido en mi guitarra, quizás sin darte cuenta, quizás sólo. Y yo soy, ese guitarrista amateur, que aún no tiene formados los cayos en sus desnudos dedos. Que se hace daño cada vez que la firme cuerda roza su yema, y que se derrite al oírla vibrar. Porque nadie olvida la cara que pone la primera vez que roza un acorde, esa primera vez en la que arañas las cuerdas con terror, porque no tienes ni idea de qué sonido saldrá de ahí. Y te espanta hacer ruido, porque no te gusta el ruido, a la gente no le gusta el ruido.

Puede que yo ya no sea ese guitarrista amateur del que hablaba antes, puede que, ya ni se me considere guitarrista, pero lo que sí es cierto, es que has vuelto a mí como una guitarra, y que, sin poder remediarlo la idea de no propagar tu sonido me resulta febril. Y aunque ya mis dedos no tengan los viejos cayos del recuerdo, sí es cierto que ahora aflorarán con mayor facilidad, ya que se sostienen en el recuerdo de lo que han sido, y, si Dios quiere, de lo que serán.

De igual manera, cada nota, cada acorde, me revuelve las entrañas, me hormiguea el estómago y me sube un rubor interino. Es tal, el estado de éxtasis que me produce que ya no sucumbo al dolor, ya no siento ni padezco el irritante roce del duro hierro en mis pequeños dedos. Ya no noto la quemazón al final de su prolongación, ni el ligero pinchazo constante de la sangre bombeando los capilares. Porque mis sentidos se vuelcan en la melodía, se concentran, se escuchan y se relajan. "Algo tan hermoso no puede doler tanto" me digo.

Y es así, como el roce de las cuerdas, es el roce de tu piel con la mía. Un contacto cálido que me estremece, que me produce dolor cuando estoy desacostumbrada, pero que cuando transcurre el tiempo, el hormigueo y las entrañas no descansan, me vuelve eufórica y a su vez insensible. Hasta que dejas de rozarme, acariciarme, y entonces vuelve a mí la quemazón, el pinchazo interino y el palpipar incesante de la sangre. Entonces... vuelvo a tener los pies sobre la tierra.

domingo, 11 de enero de 2009

Despiértame


Despiértame de esa inseguridad. De ese sueño al que estoy sometida continuamente. Despierta mis ganas de seguir aquí un día más, pensando, viviendo y quizás amando. Despierta mis ganas de seguir creando la magia que nos mantiene unidos. Despierta las ideas que tengo para que todo esto funcione.

No quiero someterme al sueño eterno; no, si tú aún sigues despierto.



Te llevaste las alas con las que solía volar, a cambio me dejastes dormida, ahora hazme despertar.

miércoles, 7 de enero de 2009


"Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras aguardan la gran felicidad."

No pretendas apagar con fuego un incendio, ni remediar con agua una inundación.

jueves, 29 de mayo de 2008

Un adiós. No, un hasta luego.


Y sé que volverá…
Se fue, como se puede ir la brisa marina una noche de verano; como puede marcharse un ave migratoria cuando llega el invierno.
No sé si volverá, si, alguna vez quiso volver. Mientras, yo la esperaba aquí sentado, como siempre. Esperando quizás, que, tras aquella cortina de lluvia apareciese su empapado cabello y su particular sonrisa; esperando quizás, ver un rostro de aquella inocencia que tanto añoraba.
Quizá la culpa es mía, quizás debí detenerla pero ya es tarde para lamentarse. No obstante sigo esperándola, pensando, cavilando, la posibilidad de que regrese.
Ahora todo esto se ha vuelto demasiado tranquilo, el sol no brilla como antes, la lluvia se ha apoderado de nuestro sendero. Su árbol, nuestro árbol, ya no significa lo mismo para mí si no está ella allí sentada, leyendo, dibujando o simplemente contemplando el paisaje. Las nubes dejaron de tener formas hace mucho tiempo. Ya no soy capaz de recordar aquella canción de cuna que tarareaba cuando intentaba tranquilizarme, no soy capaz de recordar el camino hacia la gruta que usábamos para resguardarnos de la lluvia.
Intuía esto, supuse que, no era del todo feliz. Pudo ser culpa mía, debí decirle lo que sentía, ahora que no está estoy cien por cien seguro de que la amo. Si pudiese, la acompañaría a donde quiera que fuese, pero, probablemente no sea correspondido, probablemente se haya ido por mi culpa, porque, aquí, no hay nadie más.
Pasa el tiempo y la sigo esperando, han pasado quizá años, no estoy seguro, hace demasiado tiempo que dejé de vivir, dejé de existir. Tan solo la espero. No sé qué pasa ahora, no puedo ver otra cosa que no sea aquel hermoso lugar, la veo reflejada en la lluvia, en su árbol, en el río. Está en todas partes y en ninguna. He perdido la noción del tiempo, un minuto puede hacérseme eterno, o quizás un día demasiado corto. No, era corto cuando estaba junto a ella. Ahora todo esto es insufrible.
He salido a su busca, ahora sé que han pasado muchos años desde entonces, ya no soy el niño que era, probablemente ella tampoco sea la niña de entonces, sus facciones serán más finas, y no tendrá la misma inocencia con la que la recuerdo, su pelo, no volverá a entrelazarse con las hojas de los árboles, nunca más. Y la busco y buscaré, hasta que la encuentre. Todavía recuerdo las muchas ciudades que nombró en aquella lejana época en la que seguía junto a mí. Londres, París, Nueva York, Irlanda, Berlín, Tokio, California, Cansas, Florencia, Venecia, Milán. El mundo es demasiado grande como para encontrarla. Pero aun así la buscaré.
Y aquí estoy, buscándote. Eres como el final del arcoíris, rara vez apareces cerca, y cuando te busco, nunca te encuentro. He llegado a creer que te has convertido en mi caldero mágico, aquel que siempre se menciona pero nunca aparece. Que eres como una flor, que, una vez que se marchita, nunca renace. ¿Dónde te habrás metido?
No puedo creerlo, han pasado cuatro años desde que la busco y aquí está. No es la misma. Su cara, antes ovalada y achatada se ha perfilado bastante, sus ojos que solían brillar como dos enormes diamantes, se han rasgado y convertido en dos pequeñas ranuras que muestran un pedacito de cielo. Ya no sonríes como antes, y tu pelo ya no es lo suficientemente largo como para enredarse por las sendas de los árboles, ya no eres pequeña, no eres mi pequeña, has crecido. No me hablas con la inocencia, dulzura y cariño de antes. Se esfumaron, ahora eres fría como el hielo. Pero ya no eres mi princesa, ahora eres mi reina. Mi reina de hielo.
Me miras y te miro, es algo molesto. Apenas te acuerdas de este pobre chaval que te siguió, que te amaba, aquel que abandonaste en un pequeño sendero de un bosque el cual no recuerdas. Pero no importa, porque estás aquí, es suficiente para mí.
Y ya no me dices adiós, se ha cambiado tu expresión, ahora sonríes, eres la de ayer, y me dices, que, hay demasiadas cosas que te hicieron marchar, pero, que, lo hiciste por mí, porque no querías verme sufrir. Y me dices mil veces perdón, pero no soy capaz de decirte lo mucho que te he extrañado, lo mucho que te amo. Por miedo a que te vuelvas a marchar, como hiciste una vez, como probablemente nuevamente harás.
Por eso, seguiré siendo aquel amigo, que te siguió hasta el final. Solamente un amigo en el que puedes confiar, aquel que, se encuentra a tu lado, si necesitas llorar, aquel que, no puede decirte lo mucho que desea que le entiendas. Y me conformo con verte sonreír, con estar contigo como lo estuve ayer, olvidando el tiempo en el que te esperé, y volviendo a como era todo en un principio.
Porque la simple idea de que te marches, me produce escalofríos.
Y te seguiré amando, como siempre, desde las sombras.

Lobo Gris


Te envidio...
Porque eres libre y salvaje, no tienes que acatar las órdenes de nadie.
Corres sin preocupación, te escondes tras los árboles, juegas con el viento. Y aun así eres libre.
Quisiera ser como tú. Tú no sientes la debilidad de llorar, ni la impotencia de no poder hacer nada. No necesitas que te abracen o que te escuchen. No tienes un hogar al que regresar, no tienes ataduras para continuar con tu vida. Porque es solo tuya y te pertenece sólo a ti.
Te pasas el día contemplando paisajes nevados, donde, el frío, es, sencillamente parte del paisaje. Nieve, hielo, frío y agua. Y a pesar de ello tu corazón siempre es cálido.
No eres rencoroso y preventivo como cual felino, pero tampoco eres doméstico como cual perro. Eres un lobo. Libre, salvaje, astuto y feroz. Sigues tus propios ideales, proteges a los tuyos, y no necesitas de un clan para sobrevivir. Te conformas con una triste carnada, y no sufres por los problemas de las demás criaturas, sólo tienes que centrarte en ti y en los tuyos. No te tienes que preocupar de cambiar el mundo para tus hijos. No tienes que luchar por tus ideales sólo seguirlos. Eres libre amigo mío, eres libre.
Pero no todo es tan maravilloso ¿Verdad?
Si no tienes cuidado y merodeas demasiado cerca de la gente acaban capturándote, te convierten en una herramienta, en un objeto, te utilizan para calmar su soledad, y te privan de tu libertad. Te encarcelan en un pequeño paraje donde no tienes apenas espacio para correr, y los niños, te miran como si fueras uno de sus juguetes. ¿Qué tortura es esa? Lo sé, preferirías morir mil veces que vivir allí enjaulado, siendo fruto de risas y burlas, como cual simple animal de circo.
Te envidio…
Porque no necesitas quien escuche tus lamentos, te basta con aullarle a la luna azul bajo un manto de estrellas que yo nunca podré ver. Podrás jugar con la nieve y refugiarte en los parajes más hermosos que la nieve pueda otorgar, y yo, pequeño amigo, jamás podré hacerlo.
Y tendrás hijos, y los querrás, les protegerás del frío de la noche, permitiéndose que se acurruquen junto a ti, les alimentarás con parte de tu carnada. Y les enseñarás a temer y combatir al hombre. Sabiendo que, cuando crezcan, serás libres.
Llévame contigo. Porque yo te llevo conmigo.