"El amor es tocar el hielo y sentir que está caliente"

domingo, 5 de junio de 2011

El soneto del mar


cuando las olas rumian serenas
yo escucharé enseguida vuestro nombre.
Cuando la marea sube y se esconde
yo navegaré entre vuestras sirenas.

No me perderé en aquel oleaje,
que se formó en vuestra triste mirada.
Cuando el príncipe monta en su carruaje.
Cuando la princesa veloz embarca.

Porque su amor es como aquella oleada,
que veleros rompe y cruza embajadas.
Un amor tan grande y no tienen nada.

Un amor bañado en aquellas lágrimas,
que cayeron al mar sin decir nada;
Y así tiñeron el agua plateada.

Me estás agobiando

 No te acerques más que me estás agobiando.


Porque tu piel sobre mi piel abrasa,

que tus ojos en los míos estallan.
No te acerques más, me estás presionando.


No hables más, que me estás idiotizando.

Con tus besos y malicia villana,
tu palabra poética y embrujada.
No me hables más que me estás asfixiando.


Déjame pensar y marchar tranquila.

Pasear sin agobios de ningún tipo
y respirar sin tenerte que elegir.



Si me dejas encontraré salida

por esos pozos de mi fondo amigo
y darte así una respuesta por fin. 


Amiga

Estimada mejor amiga:
            Tú que has sido mi amiga constante, mi fiel conciencia y compañera de buenos ratos. Nosotras, que hemos crecido juntas, hemos llorado y hemos reído; pasado desgracias y atendido a bromas, Yo nunca fui perfecta, tú nunca fuiste la mejor amiga del mundo, pero aun así  lográbamos complementarnos mutuamente. Y no quisiste entender mis motivos, darme un espacio, dejarme respirar. Querías saberlo todo, conocer todos los porqués y no confiaste en mí. Y eso era lo más importante, lo único que a una amiga puede pedírsele.
            Y así, pediste el divorcio y te separaste de mí, la uña se desprendió de la carne; el pez payaso abandonó la anémona de mar. Y por más seria que fuera la situación, sólo pude reírme. Quizá pretendías que me retractara y te implorara perdón, perdón por ser quien soy y como soy, y eso es algo que no debe cambiarse.  Aunque las dos sabemos en realidad por lo que el pez payaso abandonó a la anémona de mar, ya que el tonto e inocente pececillo creía haber encontrado un lugar más seguro. ¡Qué estúpido pez, que cambió su hogar por unos cartones en la calle! Y sin dramatizar o exagerar, sin inmutarme a insultos y comentarios te he esperado pacientemente, deseando que todo fuera una absurda broma y que siguiera siendo como antes, porque, por más que lo podían ver mis ojos, mi corazón no quería creerlo, tú, mi mejor amiga, eras idiota, estúpida e inocente y no sabías distinguir un pequeño tiburón de una orca asesina. Pero en realidad, una parte de mí te conocía. Sabe que no tienes personalidad, ni criterio por ti misma, que, tal y como el resto, eres superficial e ingenua, que estás sobreprotegida por tu círculo y no tienes ni un atisbo de picardía, de insolencia y de atrevimiento, para poder vivir a salvo en un mundo como este, donde, las lagartas salen a cazar las presas más fáciles, y tú, mi buena amiga, eres un claro ejemplo.
            Aún recuerdo cuando con frases, risas y buen humor me decías que seríamos amigas por y para siempre, cuando me pedías que no te olvidara nunca… ¡¿Cómo iba a olvidarte?! Ti, que a mis espaldas has intentado herirme, aturdirme y derribarme, no puedo certificar que bajo la mala influencia de un Pepito Grillo envenenado por la envidia y el rencor, pero sí puedo asegurar que mi lealtad en ese sentido está sentenciada y asegurada. Puesto que yo no soy de golpes a la espalda, ya que son poco nobles y muy desleales, y que mi objetivo nunca has sido tú, sino tu mala conciencia. Así que buena amiga, sigue dependiendo de tu Pepito Grillo para pensar y decidir, sigue demostrando lo sucio que juega y sigue gritando a los cuatro vientos que tu vida le pertenece. Y así quizás los demás vean lo necia que eres, puede que, por compasión, intenten ayudarte y, que a ellos les hagas caso. Yo sólo pretendo recordarte que una amiga no es un estuche que puedas cambiar o comprar y que la personalidad no es un regalo que te pueda hacer tu conciencia. Buena suerte.   
Muy atentamente, tu ángel de la guarda. 

Como una ráfaga negra todo se apaga,
las nubes esponjosas no se divisan.
Tapando el sol divagan,
tronando en la noche avisan.
Una gota cae despacio,
por la hoja de un bellotero
y se pierde en el silencio
que a su alrededor se planta.
Otra gota aún más veloz que la anterior
se pierde en el murmullo de la gente
que inocente,
no se dan cuenta de lo que se avecina.
El primer rayo inunda la escena,
el segundo desemboca en clamor.
El cielo llora lágrimas de verbena
cada una aún más mayor que la anterior.
Y así el lago se inunda,
la ciudad se sumergió
agua, agua y más agua
es el fin, el adiós.

Llora


Si te duele el alma y el silencio explota,
llora.
Si no aguantas de pie y estás cansado,
llora.

Pero si estás cansado de llorar,
si quieres dejar de lamentar,
levántate.
Si decides empezar de nuevo,
si quieres volver a intentarlo,
ponte en pie.

Levántate, camina, cae y llora.
Llorar no es de cobarde,
levantarse no es de valientes.
Si tú caes otros caen,
si tú te levantas otros se levantarán contigo.

Libertad


Quítate ese vestido que te tapa;
porque con él sólo eres una muñeca más.
Deshazte de los recuerdos que te taladran
y sin ellos podrás seguir adelante.

Caeremos en un mundo monótono,
aburrido, superfluo...

Y entonces nos daremos cuenta de cuán estúpido 
es el ser humano,
de cuánto amor carece y de cuánto egoismo rebosa.

Quítate toda la ropa y acércate a mí.
Abre tus brazos para rodear los míos,
olvida tu placer para concebir el mío...

Respira, entrecortadamente.
Aisla, tus pensamientos.

Y concéntrate en quererme, en amarme.
¿No te sientes mejor?

Ahora eres libre.

Libre de tu ropa, de tus costumbres,
de tu monotonía, de tus creencias...

Eres libre del miedo de amar y 
de no ser amado.

Protégeme


Protégeme del mal de este mundo,
abrázame y tómame de la mano en la calle.
Por favor, cuida del aire que respiro,
no dejes que se me pueda acercar nadie.

Protégeme del sonido de los coches circulando,
del canto de los pájaros en el parque.
Protégeme de los juegos artesanos
y de aquellos que según tú sorben mi mente.

Guárdame en una urna de cristal,
y ábrela cuando sea adulto,
pero para entonces seguiré teniendo miedo,
así que enciérrame de nuevo.

No me dejes salir de casa, 
ni acercarme a los bordes o esquinas.
No me dejes mirar la plancha
o agarrarme a la cortina.

No me dejes ser una niña que juega y ríe
porque podría hacerme daño.

Protégeme
porque soy un ser humano.

Por Amor



Las gotas descendiendo por su piel lentamente,
el murmullo que por grito salía de su voz.
No pude abrir los ojos a tiempo para salir indemne,
tuve que escuchar cómo se apagaba su corazón.
Cómo dejaba de latir y cómo de latir dejaba yo.
Arraigados los ojos estaban de su cara,
sustraídos los llantos de su pulmón.
Mortecino, cansado y herido es como se encontraba
después de toda aquella quemazón.
Y mientras yo, impasible compañera del amor.
Y mientras él, merecedor portador de aquel dolor.
Mis piernas hace tanto que no se movían
que hormigueaban indecisas de echar a correr.
Mis ojos cerrados entreveían
a mis manos bajo su garganta perecer.
Y una voz que nos incitaba a ambos a aquel crimen cometer.
Yo por él y él soñando que nunca la vida le quité.
Y lentamente, sin prisas nos dejamos caer.
Que yo a él le había hecho daño
¿y qué daño me había hecho él?
Las gotas descendiendo por mi piel lentamente,
un murmullo por grito que salía de mi voz.
No pudo abrir los ojos para salir indemne…
no pude dejar que se parara su corazón.
Que por mí ella había hecho suficiente
¿qué había hecho por ella yo?

Y en silencio, silencio, en el suelo inerte
al fin yacimos los dos.