"El amor es tocar el hielo y sentir que está caliente"

lunes, 20 de junio de 2011

La vida está llena de vueltas, de arribas y de abajos.  La vida, tiene muchas caras y muchos caminos. He caminado mucho tiempo, siempre por el mismo sendero. Me encontraba cada dos por tres en una encrucijada y aun así seguía recto. Porque aquel, porque yo… no sé bien por qué tomaba ese camino. Los años te acostumbran a tomar decisiones sin pensar, sin mirar. Nunca he sido una mujer divertida, sabes que nunca lo seré. Pero en este camino, contigo, me he reído mucho y lo hemos pasado muy bien. Una vez más estoy en el mismo cruce. Ahora ya no estoy segura de qué sendero tomar. No voy a recriminarte que nuestra relación no lleva a nada, claro que nos lleva. Nos lleva a una eternidad juntos. Es precioso. Aunque ya sabes de sobra, que yo no soy así. Tampoco es que no te haya dado lo que te merecías, creo haber sido suficiente para ti. No me eches de menos. 
Besos.

¿Nunca te has preguntado, qué ocurriría si la Bella no se hubiera enamorado de la Bestia? ¿Si no lo hubiera salvado a tiempo? ¿Por qué Pocahontas eligió quedarse en Londres con John Rolfe en lugar de irse a recorrer el mundo con John Smith? No es que estuvieran destinadas a ello, sólo decidieron tomar ese camino. Yo no soy precisamente quién para hablar de bifurcaciones, se debe a que nunca en mi vida he dado un gran salto. No me gustan las normas, pero si no las cumplo me siento insegura. Esa inseguridad, ese miedo, me lleva a ser lineal en lo que a caminos se refiere.
Y entonces, en un momento de cruces, en un momento de barullos y agobios te conocí a ti. Eras diferente a todo lo demás. No eras guapo, ni alto, ni brillante. Tampoco tenías una fortuna ni eras arrollador con las mujeres. Hubieras jugado el papel del mejor amigo de cualquier chica, salvo el mío. Yo no necesitaba un mejor amigo, yo necesitaba algo, alguien que me empujara a hacer todo aquello que, rompiendo las normas, era lo que más quería. Dos lobos con piel de cordero. Camuflados entre aureolas de angelitos… 

Siendo quizá, una Bella que se fugó con Jacob.

Si tú me dices ven... encontraré otro camino.
Sabes, hoy el viento sopla un aire frío.
Es un aire demasiado frío para ser junio.
El sol, no me ha dado los buenos días como siempre.
Y la luna se reirá de mí esta noche.

Las calles estaban plagadas de gentes sin rostro,
y yo aún así pretendía encontrarte.

Pero sé que no te veré más.

Que tu piel no erizará la mía jamás,
que no volveré a perderme en tu abrazo.
Porque tus labios y los míos nunca volverán a ser uno.
Porque no compartiremos nada, quizás...

¡Qué duras son las palabras!
¡Qué duro es decir adiós!

Qué débil puede sonar un verso...
porque ya no tenga fuerzas para escribirte.

Verdaderamente, ya no tengo fuerzas para escribirte.


No es que te ame, es que me siento traicionada. 

Si el amor es tocar el hielo, y sentir que está caliente...
yo contigo pasé mucho frío.