Protégeme del mal de este mundo,
abrázame y tómame de la mano en la calle.
Por favor, cuida del aire que respiro,
no dejes que se me pueda acercar nadie.
Protégeme del sonido de los coches circulando,
del canto de los pájaros en el parque.
Protégeme de los juegos artesanos
y de aquellos que según tú sorben mi mente.
Guárdame en una urna de cristal,
y ábrela cuando sea adulto,
pero para entonces seguiré teniendo miedo,
así que enciérrame de nuevo.
No me dejes salir de casa,
ni acercarme a los bordes o esquinas.
No me dejes mirar la plancha
o agarrarme a la cortina.
No me dejes ser una niña que juega y ríe
porque podría hacerme daño.
Protégeme
porque soy un ser humano.

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