"El amor es tocar el hielo y sentir que está caliente"

miércoles, 5 de octubre de 2011


Cuenta la historia de una joven cenicienta,
de manos sombrías y de cara perfecta.
En la noche oscura salía traviesa,
esta es la historia de la chica y su bestia.

Como otra cualquiera sus labores ejercía,
siempre todo en perfecta armonía.
Sin prisa y sin pausa como cada día
la chica, maestra, algo nuevo adquiría.

Cansada a veces llegaba a casa,
pero no importaba ¡había plancha!
Día tras día la misma historia,
nadie sabía cómo alcanzar tanta gloria.

Y es que duro ella trabajaba,
para ser perfecta y no deber nada.
De las sombras oscuras siempre emergía,
nadie sabía la cuantía de tanta valía.

Pero pobre princesa de tan triste cuento,
de manos sombrías de rosto hambriento.
De corazón vacío, de sonrisa rota.
¡Pobre muchacha tan cabezota!

Y contra muros ella luchaba,
contra dragones, princesas y cuentos de hadas.
Y contra críticas ella navegaba,
en un mar de duda, olvido y desgana.

El orgullo su capa, el conocimiento su espada,
valíase de ellas para contrarrestar estocadas.
De gente corriente, de envidias y damas,
¡Tanta gente que a basto no daba!

Pinchábanle los sueños, quitábanle las ganas,
arrancábanle los ojos, llenándole de llagas.
Destrozando ilusiones, marcando palabras,
extirpando recuerdos y sustrayendo miradas.

Así es como tan gentil dama,
de mirada pura y de voraz alma,
convirtiose en recuerdo de pocas alhajas,
su bestia interina, tardía alfloraba.

El deshonor manchó sus manos,
la mentira le tejió un manto.
Las lágrimas cosieron su cara,
mientras que la envidia su mente borraba.

De donde hizo el bien, le falló la gracia,
de donde deshizo el mal, se acunó en sustancia.
De donde nació la flor, ella plantó una ortiga.
De donde nace el sol... ella borró el nuevo día.

Impasible tú, inalcanzable yo, desfeliz ella.

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