No hay nada que acongojone más
que sostener un papel en blanco.
No hay nada que frustre más que dejar
los versos vacíos, vacíos de algo.
No hay nada que, duela más,
que quedarse muda frente al papel.
Y es que el papel soberbio,
siempre con su mirada aislante
intenta intimidarte.
Es por ello que la pluma
mediadora y tranquilizante,
ayuda a sortear el angustioso camino
que nos lleva al papel escrito.
Papel duro, papel salvaje
que no quiere ser domado,
papel que no quiere ser utilizado.
Debe ser duro, ser siempre
noticiero de tantos sentimientos.
noticiero de tantos sentimientos.
Debe ser duro ser el
último adiós de un muerto.
último adiós de un muerto.
Ser una carta de amor
que se lo llevó el viento.
Será por eso que el papel,
ya no quiere ser escrito.
Será por eso que al papel,
ya no le quedan amigos.

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