"El amor es tocar el hielo y sentir que está caliente"

jueves, 29 de mayo de 2008

Lobo Gris


Te envidio...
Porque eres libre y salvaje, no tienes que acatar las órdenes de nadie.
Corres sin preocupación, te escondes tras los árboles, juegas con el viento. Y aun así eres libre.
Quisiera ser como tú. Tú no sientes la debilidad de llorar, ni la impotencia de no poder hacer nada. No necesitas que te abracen o que te escuchen. No tienes un hogar al que regresar, no tienes ataduras para continuar con tu vida. Porque es solo tuya y te pertenece sólo a ti.
Te pasas el día contemplando paisajes nevados, donde, el frío, es, sencillamente parte del paisaje. Nieve, hielo, frío y agua. Y a pesar de ello tu corazón siempre es cálido.
No eres rencoroso y preventivo como cual felino, pero tampoco eres doméstico como cual perro. Eres un lobo. Libre, salvaje, astuto y feroz. Sigues tus propios ideales, proteges a los tuyos, y no necesitas de un clan para sobrevivir. Te conformas con una triste carnada, y no sufres por los problemas de las demás criaturas, sólo tienes que centrarte en ti y en los tuyos. No te tienes que preocupar de cambiar el mundo para tus hijos. No tienes que luchar por tus ideales sólo seguirlos. Eres libre amigo mío, eres libre.
Pero no todo es tan maravilloso ¿Verdad?
Si no tienes cuidado y merodeas demasiado cerca de la gente acaban capturándote, te convierten en una herramienta, en un objeto, te utilizan para calmar su soledad, y te privan de tu libertad. Te encarcelan en un pequeño paraje donde no tienes apenas espacio para correr, y los niños, te miran como si fueras uno de sus juguetes. ¿Qué tortura es esa? Lo sé, preferirías morir mil veces que vivir allí enjaulado, siendo fruto de risas y burlas, como cual simple animal de circo.
Te envidio…
Porque no necesitas quien escuche tus lamentos, te basta con aullarle a la luna azul bajo un manto de estrellas que yo nunca podré ver. Podrás jugar con la nieve y refugiarte en los parajes más hermosos que la nieve pueda otorgar, y yo, pequeño amigo, jamás podré hacerlo.
Y tendrás hijos, y los querrás, les protegerás del frío de la noche, permitiéndose que se acurruquen junto a ti, les alimentarás con parte de tu carnada. Y les enseñarás a temer y combatir al hombre. Sabiendo que, cuando crezcan, serás libres.
Llévame contigo. Porque yo te llevo conmigo.

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