Si te duele el alma y el silencio explota,
llora.
Si no aguantas de pie y estás cansado,
llora.
Pero si estás cansado de llorar,
si quieres dejar de lamentar,
levántate.
Si decides empezar de nuevo,
si quieres volver a intentarlo,
ponte en pie.
Levántate, camina, cae y llora.
Llorar no es de cobarde,
levantarse no es de valientes.
Si tú caes otros caen,
si tú te levantas otros se levantarán contigo.

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